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"Prevención" de lesiones de isquiotibiales en el fútbol: estrategias multidisciplinarias

by Adriano A-S

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No me gusta el término "prevención" (por eso está entre comillas) por el simple hecho de que uno no puede saber si uno evitó algo que nunca ocurrió. Además, creo que la mejor forma de prevención de lesiones es un entrenamiento apropiado. Sin embargo, uno sí puede tomar medidas para disminuir la probabilidad de que suceda algo. En vista de esto, en este artículo voy a detallar algunas de las estrategias que un preparador físico puede implementar en el fútbol (fútbol, AFL, rugby union / league / sevens, etc.) para disminuir las probabilidades de que sus deportistas sufran lesiones de isquiotibiales. Las estrategias mencionadas, abordan diferentes ámbitos de la preparación integral del deportista.


Las lesiones de isquiotibiales representan la lesión más común en el fútbol y en el fútbol Australiano (AFL) profesional (Ekstrand et al., 2009; Orchard et al., 2013). Además, las lesiones de los músculos isquiotibiales conllevan una carga significativa, donde la participación deportiva puede verse limitada entre 48 y 83 días perdidos / 1000 horas de exposición (Whalan et al., 2018). Por lo tanto, en estos deportes, los profesionales en el área del rendimiento físico-deportivo dedican gran parte de sus esfuerzos y energía a combatir las lesiones de los músculos isquiotibiales.


En el fútbol, el tipo más común de lesión de isquiotibiales son los desgarros musculares (Incidencia [IC del 95%] 0,27 (0,18-0,37)) seguidos por las distensiones musculares (0,20 (0,14-0,30)) (Raya-González et al., 2020). El punto de lesión de isquiotibiales mas común en estos deportes es la cabeza larga del bíceps femoral; músculo que origina en la tuberosidad isquiática del isquión, junto al semitendinoso en el tendón conjunto, y se inserta en el extremo superior del peroné. La cabeza larga del bíceps femoral es un flexor de rodilla más débil cuando la cadera está extendida y un extensor de cadera más débil cuando la rodilla está flexionada.


Los estudios han demostrado que el mecanismo más común de distensión / desgarro de los músculos isquiotibiales en el fútbol es una tensión excesiva en la contracción excéntrica (alargamiento), no la producción de fuerza per se. Además, se cree que la velocidad de alargamiento y la duración de la activación antes de la contracción excéntrica afectan la gravedad de la lesión (Best et al., 1998) y, por lo tanto, la rehabilitación requerida. También se ha propuesto que en deportes como fútbol, AFL, rugby, y fútbol americano, las lesiones por distensión de los isquiotibiales tienden a ocurrir durante la fase de balanceo tardía y la fase de apoyo tardía de la carrera (Liu et al., 2012). Schuermans et al. (2014) propusieron que, bajo fatiga, el bíceps femoral debe compensar por la falta de resistencia de los músculos semitendinosos, lo cual aumenta el riesgo de lesión; y que, por lo tanto, es importante que los deportistas desarrollen una mejor tolerancia a la fatiga con cargas crónicas de carrera a alta velocidad (HSR) gradualmente mayores.


Como preparadores físicos, para minimizar la probabilidad de que nuestros deportistas sufran lesiones de isquiotibiales, es fundamental examinar los factores que están bajo nuestro control (es decir, aquellos que son modificables). Algunos de los factores de riesgo modificables, para las lesiones de isquiotibiales y las lesiones musculares en general, que se han identificado en la literatura científica incluyen:


  1. Lesión previa y / o rehabilitación inapropiada de ésta

  2. Picos inesperados en cargas de carrera de alta velocidad o sprint

  3. Acondicionamiento subóptimo de los isquiotibiales

  4. Fuerza excéntrica subóptima de los isquiotibiales y / o desequilibrios de fuerza

  5. Rango articular subóptimo / falta de flexibilidad de los isquiotibiales

  6. Calentamiento inadecuado / insuficiente

  7. Fatiga y / o sueño subóptimo

  8. Mecánica de carrera subóptima (factor menos claro)

  9. Lesión lumbar y / o mala postura lumbar

  10. Poca fuerza y ​​/ o resistencia de los músculos del tronco

  11. Tensión neural-muscular alta

También hay algunas investigaciones más novedosas y ecológicas que proponen que en el fútbol, la posición de juego, el período durante el año competitivo y el período durante el partido también son factores de riesgo pertinentes que pueden abordarse con la práctica para reducir el riesgo. Específicamente, un estudio longitudinal de lesiones realizado por Raya-González et al. (2018) en futbolistas Españoles reportaron:


  1. Las posiciones de juego que exigen mayores distancias corriendo a alta velocitad o en sprint (es decir, laterales, extremos y delanteros) presentan las tasas más altas de lesiones de isquiotibiales en comparación a otras posiciones de juego (es decir, mediocampistas centrales y defensas centrales).

  2. Las lesiones de los isquiotibiales ocurren con mayor frecuencia hacia el final de cada mitad (es decir, en los intervalos de 30 a 45 minutos y de 75 a 90 minutos), probablemente debido a los efectos relacionados con la fatiga.

  3. La incidencia de lesiones en los isquiotibiales también varía por ciclos de la temporada, donde la mayor parte (incidencia máxima) ocurrieron en la pretemporada (agosto), probablemente debido a la acumulación de fatiga de períodos intensivos de entrenamiento específico de fútbol (Gabbett y Ullah, 2012); y después del inicio del período de la temporada (octubre), probablemente debido al estrés físico de los partidos competitivos, donde los jugadores jóvenes pueden estar en mayor riesgo (Jayanthi et al., 2015).


Un preparador físico puede estar involucrado en múltiples áreas de la preparación de un atleta de fútbol, ​​estas incluyen: entrenamiento de fuerza y ​​acondicionamiento, nutrición, recuperación, monitoreo de carga y manejo de lesiones. Por lo tanto, aquí he creado un mapa con algunas de las áreas donde potencialmente se puede intervenir para reducir el riesgo de lesiones de isquiotibiales en la preparación de un futbolista.


Nota: HSR = "High-Speed Running" = carreras a velocidades altas o sprints



A continuación, presento una tabla con tres columnas.


La columna 1 (roja) muestra una lista de factores de riesgo que el preparador físico y el cuerpo médico-deportivo pueden decidir abordar para reducir la probabilidad de que sus atletas sufran una lesión en los isquiotibiales.


La columna 2 (azul) representa el curso de acción lógico a seguir.


Finalmente, la Columna 3 (verde) muestra una lista de estrategias (y parámetros objetivos), que pueden aplicarse en la práctica diaria para abordar el factor de riesgo. La lista no es exhaustiva.



Nota: HSR = "High-Speed Running" = corridas a velocidades altas o sprints



Enlaces


Claramente, tanto las lesiones como la fatiga en el deporte son fenómenos complejos, interrelacionados por factores fisiológicos, biomecánicos y psicológicos, y a menudo son imposibles de reducir a un solo factor causal. Es cierto que el entrenamiento físico puede reducir el riesgo de lesión de un atleta, retrasar la fatiga y, cuando ocurren lesiones, acelerar el proceso de rehabilitación. Asimismo, ciertos factores identificables como el sueño, la nutrición, la genética y el estrés psicológico pueden influenciar en la protección o predisposición de un atleta a lesiones y / o a niveles más altos de rendimiento.


Con esta publicación, espero haber proporcionado algunas estrategias prácticas que ayudarán a mitigar el riesgo de lesiones de isquiotibiales en el fútbol. Sin embargo, como sabrán los especialistas en rendimiento físico, ninguna estrategia es una garantía o solucionará el problema, y ​​el contexto frecuentemente determinará la eficacia de cada estrategia. Dicho esto, al implementar estas estrategias, sin duda se cubren multiples bases que favorecen a sus atletas...



Gracias por tomarse el tiempo de leer.




Referencias:


Whalan, M., Lovell, R., McCunn, R., & Sampson, J. A. (2018). The incidence and burden of time loss injury in Australian men’s sub-elite football (soccer): a single season prospective cohort study.


Raya-González, J., de Ste Croix, M., Read, P., & Castillo, D. (2020). A Longitudinal Investigation of muscle injuries in an elite spanish male academy soccer club: A hamstring injuries approach. Applied Sciences, 10(5), 1610.


Best, T. M., McElhaney, J. H., Garrett Jr, W. E., & Myers, B. S. (1995). Axial strain measurements in skeletal muscle at various strain rates.


Liu, H., Garrett, W. E., Moorman, C. T., & Yu, B. (2012). Injury rate, mechanism, and risk factors of hamstring strain injuries in sports: A review of the literature. Journal of Sport and Health Science, 1, 92e101.


Schuermans, J., Van Tiggelen, D., Danneels, L., & Witvrouw, E. (2014). Biceps femoris and semitendinosus—teammates or competitors? New insights into hamstring injury mechanisms in male football players: a muscle functional MRI study. British journal of sports medicine, 48(22), 1599-1606.


Gabbett, T. J., & Ullah, S. (2012). Relationship between running loads and soft-tissue injury in elite team sport athletes. The Journal of Strength & Conditioning Research, 26(4), 953-960.


Jayanthi, N. A., LaBella, C. R., Fischer, D., Pasulka, J., & Dugas, L. R. (2015). Sports-specialized intensive training and the risk of injury in young athletes: a clinical case-control study. The American journal of sports medicine, 43(4), 794-801.


Strand, S. L., Hjelm, J., Shoepe, T. C., & Fajardo, M. A. (2014). Norms for an isometric muscle endurance test. Journal of human kinetics, 40, 93.


Collins, J., Maughan, R. J., Gleeson, M., Bilsborough, J., Jeukendrup, A., Morton, J. P., ... & McCall, A. (2021). UEFA expert group statement on nutrition in elite football. Current evidence to inform practical recommendations and guide future research. British journal of sports medicine, 55(8), 416-416.

Wall, B. T., Morton, J. P., & van Loon, L. J. (2015). Strategies to maintain skeletal muscle mass in the injured athlete: nutritional considerations and exercise mimetics. European journal of sport science, 15(1), 53-62.


Encuentra al autor

Adriano Arguedas S. Correo electrónico: strengthcoachjournal@gmail.com